Hoy compartimos la voz de una compañera que, desde su hogar y territorio, impulsa la siembra de árboles frutales, huertos y la crianza de animales criollos como una forma de fortalecer la economía familiar y la autonomía de las mujeres.
Mientras las grandes empresas buscan que dependamos cada vez más de afuera, las mujeres siguen demostrando que la tierra puede sostener la vida cuando se trabaja colectivamente y en armonía con la naturaleza.
Plátano, banano, majunche, chile, tomate y decenas de especies frutales forman parte de esta red de vida que alimenta, cuida y enseña a las nuevas generaciones que sí es posible vivir desde nuestros propios territorios.
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