sábado, 2 de noviembre de 2024

Tradiciones Vivas: Día de Todos los Santos

                                        Foto Archivo Nuevo Sol Rebelde

 

 

 
En Guatemala, el 1 y 2 de noviembre se celebra el Día de todos los santos, en el que se rememora a los muertos. El primer día está dedicado a los niños que fallecieron, mientras que el día posterior se recuerda a los difuntos adultos. Muchas familias se unen para llevarles flores, veladoras, adornos o pintar sus tumbas, además de eso también llevan deliciosos platillos típicos de la temporada, como tamales, conservas como nance, jocote, ayote, molletes, chocolate, entre otros, para compartir con los seres queridos que han partido, pero que siempre están presentes en nuestra memoria y corazón.

       

           

En el departamento de Petén hay una tradición mística y ancestral y es bien conocida como La Procesión de la Santa Calavera

En el municipio de San José, Petén, Guatemala, se lleva a cabo dicha celebración, todos los 1 de noviembre, se trata de una tradición mística y milenaria que festejan varias familias del municipio, es una tradición principalmente de la cultura maya Itzá, consiste en que las familias de San José se reunen en la iglesia católica del pueblo alrededor de las 8:00 de noche. Se realiza una misa, y frente al altar se colocan tres cráneos, según la tradición durante la misa, la gente tiende a acercarse a las calaveras para rezarles, besarlos o persignarse, existen teorías de que estos pertenecen a 3 líderes, fundadores y ancestros del pueblo maya itzá de San José.
 

                                        Foto Archivo Nuevo Sol Rebelde            



Al terminar la misa, se comienza la procesión, se toma uno de los cráneos y se va de casa en casa visitando a las familias que han pedido con anterioridad la visita de la calavera, esta se coloca sobre un altar que contiene deliciosos platillos desde gallina, atoles como el ixpasá (bebida hecha de maiz negro, panela, canela y anís) la comida que se encuentra en el altar se sirve caliente, ya que el vapor que desprende la comida ofrendada, es el alimento que se llevan y les gusta a los antepasados.  Durante un tiempo se lleva a cabo un rezo y se les reciben a los invitados con bollitos e ixpasá. Cuando se haya culminado, la persona que recibió a la santa calavera en su casa, la agarra con cuidado y se dirige a otro hogar quien espera dicha visita, mientras la siguen otras personas y el sonido de una campana.

Es tradición que el cortejo procesional recorra las calles toda la noche y luego regrese al templo hasta el 2 de noviembre por la mañana.


                                         Foto Archivo Nuevo Sol Rebelde            

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