Nuestras abuelas,
las feministas,
nos heredaron
la palabra
la denuncia
las miradas
la escritura
los deseos
Desde sus lugares propios
las cocinas
los lavaderos
los campos
los estudios
los patios
las aulas
las calles
Desde la intuición,
desde la razón,
desde el pensamiento y la acción
huellas de rebeldía
memorias para resistir
guardadas con celo amoroso
bordadas en los pliegues de la esperanza
tejidas en el tiempo
inscritas en sus cuerpos
como marcas para trazar cartografías
que nos traen al futuro
Ana Silvia Monzón
2-2-2020
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